Cuando Óscar recuerda cómo empezó su historia profesional, le es inevitable no pensar en sus años en la Universidad Distrital. Nació en Natagaima, Tolima, un municipio que se encuentra a orillas del río Magdalena y que se caracteriza por su riqueza paisajística y un clima cálido tropical. Desde niño, influenciado por su madre y su tía, se sintió atraído hacia las plantas, los animales y el cuidado de la naturaleza; una de sus materias favoritas en el colegio era Ciencias Naturales.
En su hogar, su madre era quien trabajaba y sostenía económicamente el núcleo familiar, así que el soñar con ingresar a una carrera profesional parecía un lujo. Fue un buen ICFES y las ganas de estudiar lo llevaron a inscribirse al programa de Ingeniería Ambiental en la Universidad Distrital en el 2008. Aunque en aquel tiempo las universidades públicas no contaban con Matrícula Cero, el valor del semestre era drásticamente menor comparado con instituciones de educación superior privadas.
Actualmente en Colombia, hay más de 60 universidades con Matrícula Cero y, según datos del Ministerio de Educación Nacional, más de 720.000 jóvenes han logrado acceder a este beneficio desde que comenzó a implementarse. Desde el 2020, la Universidad Distrital cuenta con este beneficio, lo que garantiza que los estudiantes admitidos no deban asumir el costo de su matrícula en ninguno de sus semestres de su oferta de pregrado, permitiendo que puedan acceder, permanecer y finalizar su carrera profesional, sin que los costos sean un obstáculo.
Durante el paso de Óscar por la universidad la realidad no fue sencilla. Como muchos estudiantes de universidad pública tenía que estudiar y trabajar al mismo tiempo. “Escogía los horarios para ver materias que iban de 6:00 a.m. a 1:00 p.m., luego salía a trabajar y en la noche me dedicaba a los trabajos de la universidad, y al otro día, otra vez, otra vez, y esto era repetitivo (…) Felicito un montón a la gente que estudia y trabaja. Conozco la situación de primera mano y me les quito el sombrero porque sé lo duro que es trasnochar, responder y no rendirse”, menciona mientras narra su historia.
En medio de esa rutina, el café se cruzó en su camino. Antes de empezar la carrera había hecho un curso en el SENA sobre barismo, el arte de preparar café de especialidad. Lo que empezó como un interés personal terminó convirtiéndose en una oportunidad inesperada: gracias a ese conocimiento comenzó a trabajar en Juan Valdez, preparando café en las tiendas mientras adelantaba sus estudios.
Debido a que la carga académica en la universidad era alta, optó por integrar sus proyectos universitarios con su entorno laboral. Cada tarea se convertía en una forma de aportar al lugar donde trabajaba, aunque en su momento pareciera solo ser por una nota. Su disposición terminó por llamar la atención de la organización que atravesaba un proceso de fortalecimiento interno.
Cuando la empresa decidió crear un área de sostenibilidad y comunicaciones corporativas, surgió la posibilidad de pasar de la barra de café a la oficina. “Encontrar una práctica generalmente no es tan fácil, hay que buscar, postularse, hacer varios procesos. En mi caso, por el flujo de trabajo que manejaba me permitieron hacer mi práctica ahí mismo”, cuenta Óscar. Su misión inicial era apoyar la implementación de un programa de gestión de residuos sólidos por seis meses, sin embargo, ese proyecto se transformó en un punto de partida para una carrera de ocho años dentro de la compañía.
En ese tiempo pasó de ser practicante a analista y más tarde a coordinador. Ese último cargo lo tomó por sorpresa, debido a que además de representar un incremento salarial alto, también significaba una gran responsabilidad. En ese trayecto aprendió a diseñar estrategias, liderar equipos y entender no solo la sostenibilidad desde los procesos, sino desde las personas. Comprendió que detrás de una taza de café había comunidades, suelos, fuentes hídricas y ecosistemas que también necesitaban cuidado. Fue en ese cruce entre lo ambiental y lo social donde encontró gran parte de su propósito profesional.
Un tema que ha marcado su vida y que considera de gran valor en el campo laboral es colocarse en el lugar de la otra persona. Recuerda de la universidad a la profesora Loida Plazas, quien dictaba Ordenamiento Territorial Rural: al ver el esfuerzo, la dedicación y las noches de trabajo que él y su grupo pusieron en un informe permitió que presentaran a pesar de haber llegado tarde. “La profesora Loida ya no se encuentra en este plano, pero esta anécdota me lleva a recordar algo que he llevado conmigo toda la vida y es la empatía”, relata Óscar con voz quebradiza.
Actualmente Óscar, con 34 años, trabaja en WOM Colombia, donde está a cargo de todo lo relacionado con sostenibilidad, liderando temas de diversidad, voluntariado y más. “Hay que seguir, uno no se gradúa y se acabó, sino que hay que mantenerse actualizado, leer siempre, investigar y continuar formándose. Para poder ascender fue necesaria mi maestría, es cierto, pero hay que estar empapado de lo que sucede todos los días (…) lo que hace que un profesional se quede en una organización y que siempre quieran quedarse con él, es no tenerle miedo a la innovación”, deja Óscar como mensaje para aquellos estudiantes que iniciarán sus prácticas.
Su historia es testimonio de que la práctica profesional puede ser el inicio de una vida de servicio, compromiso y liderazgo. Desde el café que alguna vez preparó con dedicación hasta los proyectos de sostenibilidad que hoy lidera, Óscar ha mantenido una constante: el deseo de aportar, de aprender y de construir un futuro más consciente.
Actualmente la Universidad Distrital tiene abiertas las inscripciones en sus 47 programas de pregrado periodo 2026-1; más información consulte la página de Admisiones, o comuníquese al teléfono (+57) 6013239300. También puede visitar la página web institucional www.udistrital.edu.co.
Sistema Integrado de Comunicaciones
Fuente de información: Facultad del Medio Ambiente y Recursos Naturales
Comunicaciones UD – Eliana Moreno
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
